El arte de cocinar no es algo estático, es una evolución constante, es inventiva, cada persona aporta algo de su sabiduría y va experimentando con sabores, con la integración diferentes especias que crecen en este basto universo.
Al cocinar, experimento la misma sensación que cuando improviso una melodía en la guitarra o cuando mezclo los colores para lograr una pintura. El arte de combinar los sonidos y silencios, los colores y los alimentos es uno solo y me garantiza una sensación de plenitud absoluta.
Amo cocinar para mis hijos, para mis amigos o para mí.
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